Arrogancia Prometéica
Para empezar , debemos conocer el hibris que se trata de un concepto griego que puede traducirse como “desmesura” del orgullo y la arrogancia. Se refiere más concretamente al intento de transgresión de los límites impuestos por los dioses a los hombres mortales y terrenales. Los antiguos griegos tenían una moral de mesura, moderación y sobriedad, y creían que el hombre debía saber su lugar en el universo, su posición social ante los mortales y su mortalidad ante los inmortales. En síntesis, hybris o hibris es un castigo lanzado por los dioses. Se podría decir que la hibris es para los antiguos griegos lo que para los cristianos es el pecado.
Está relacionado con el concepto de Moira, que significa destino. Cada persona tiene su Moira o parte de destino, de vida y muerte, de suerte, que tendrá en favor de su posición social y relación con los hombres y dioses. Si una persona comete un hybris se la acusa de querer más parte de destino. El castigo a la hybris es la némesis que consiste en devolver al individuo dentro de los límites que cruzó.
Este concepto se explica en el mito del titán Prometeo, quien enseñó a los humanos innumerables cosas permitiendo al ser humano pasar de una época oscura a una época de desarrollo. Hasta que robó el fuego del Olimpo y esto enfureció a Zeus. Este como castigo le mandó a Pandora con una caja que contenía todos los males. Prometeo no cayó en la trampa de casarse con ella, pero si lo hizo su hermano Epimeteo. Pandora abrió la caja y los males se extendieron por toda la tierra, y Prometeo fue encadenado a una roca y un águila le come las entrañas. Este mito revela las consecuencias de pasar los límites y de intentar cambiar el destino a la fuerza. Por ello hablamos de arrogancia prometeica.
El título alternativo de Frankenstein en su versión inglesa es The Modern Prometheus, y la historia es fiel a este título: el mito de Prometeo. Recordemos que robó el fuego de los dioses y se lo dio a la humanidad, para ser luego castigado eternamente por sus crímenes. De la misma forma, Frankenstein descubre cómo dar vida a las cosas, lo que constituye un poder divino, y es posteriormente castigado por la tragedia sin fin a la que lo lleva su creación. Los dos son rebeldes que transgreden esos límites establecidos y reciben su castigo.
En Frankenstein podemos ver el valor de este mito el cual nos advierte que no debemos jugar con nuestro destino, y que si somos mortales debemos permanecer así. El trabajo de revivir o no a los muertos es de los seres inmortales y no podemos cambiarlo, sino sufriremos las consecuencias.
Comentarios
Publicar un comentario